sábado, 30 de junio de 2012

Frijoles en la mesa de los mexicanos


Nunca falta el negrito (o blanquito, según sea el caso) ni la piedra en el paquete, por lo que hay que limpiar muy bien los frijoles antes de ponerlos a remojar durante cuatro y seis horas, cambiarles el agua y después cocerlos.

"Echar más agua a los frijoles" es una expresión que habla de la hospitalidad del mexicano que recibe visitas inesperadas, pero que siempre tendrá ocasión de compartir los alimentos, que en ocasiones se trata literalmente de frijoles aguados.

Recuerdo una visita de trabajo, para realizar un reportaje radiofónico, a Atlixco, Puebla, en donde tuve oportunidad de pasar un día con un grupo de campesinos que se capacitaba para incorporar a su actvidad la apicultura. Además de compartir información y hacer un recorrido por las colmenas y la milpa me invitaron a comer el más delicioso plato de frijoles negros, espesos y bien condimentados con epazote, que jamás haya probado. Urbana que soy, esperaba la cuchara para saborearlos cuando me percaté que mis anfitriones usaban con maestría ese instrumento comestible que es la tortilla recién salida del comal. Creo que hice el ridículo, por lo menos al principio, pero al final dejé limpio el plato. Confieso que me sentí muy apenada porque la familia que me abrió las puertas de su casa era muy pobre y seguramente ese día disminuyó la cantidad de comida destinada a cada uno de ellos.

Si solo hubiera frijoles y tortillas en la mesa de los 52 millones mexicanos (de los 112 millones de habitantes), que viven en la pobreza, de los cuales el 25 por ciento está en la indigencia, tal vez se podría decir que de esa forma se estaría garantizando una alimentación con proteína de buena calidad y de esa manera estas personas enfrentarían un poco más fuertes los retos de sobrevivencia. Sin embargo, los precios de estos dos productos básicos y de muchos otros se han disparado de manera desproporcionada. En el estado de Chihuahua, por ejemplo, en enero de este año el kilo de frijol pasó de 16 a 28 pesos

Con los frijoles se hacen maravillas en la cocina, se preparan platillos deliciosos, comenzando por la gran diversidad que entra en la categoría de antojitos. Desde tacos, tlacoyos y molotes hasta el mole, encuentran en los frijoles al aliado perfecto, como base de una buena tostada, guarnición de unas enchiladas, como complemento de chilaquiles o huevos para el desayuno e ingrediente de una crema conde y los frijoles charros o el antagonista en los "moros y cristianos".

 Huevos divorciados con frijoles negros

Para  el común de los mortales los frijoles pueden ser bayos o negros, sin embargo, la variedad es enorme. De las 150 especies, en México se cultivan cuatro: Phaseolus vulgaris L. (frijol común), Phaseolus coccineus L. (frijol ayocote), Phaseolus lunatus L. (frijol comba) y Phaseolus acutifolius Gray (frijol tepari). En nuestro país las especies más importantes en cuanto a superficie sembrada y producción son las dos primeras.

Por su importancia económica y social, el frijol es un producto estratégico dentro del desarrollo rural de México, ya que ocupa el segundo lugar en cuanto a superficie sembrada nacional y representa además la segunda actividad agrícola más importante en el país por el número de productores dedicados al cultivo. Es así, que como generador de empleo es relevante dentro de la economía del sector rural.

Son muchísimos los factores que entran en juego a la hora de determinar el precio de los alimentos y la posibilidad de que éstos sean accesibles a los mexicanos. Sin duda, el cambio climático es uno de ellos pero el determinante es el cuidado que tiene un gobierno por su campo, por sus campesinos, por su población.

Después de varias semanas de no pubicar una entrada en esta Sobremesa lo hago a unas horas de que se realicen las elecciones para el presidente que tendrá en sus manos (y las de su gabinete y del Congreso) el destino del país del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2018, así como de cerca de 2 500 cargos de representación popular. Ese destino, espero que se decida en las urnas y por personas informadas, que ejerzan su ciudadanía votando pero también haciendo lo que les corresponde, es decir, trabajando honestamente, educando a su familia, pagando impuestos, viviendo en paz y vigilando el desempeño de quienes deben servir al pueblo.

Si ya no hay ni para frijoles con tortillas en la mesa de todos los mexicanos el asunto está que arde, ¿no crees?