jueves, 1 de septiembre de 2011

El lunch, refrigerio o colación para el recreo escolar

 Torta de pierna

La mayoría de los chicos coincidirán en que lo que más les gusta de la escuela es el recreo.
Ese tiempo maravilloso, fuera del salón de clases, cuando, pese a las restricciones establecidas en los reglamentos de cada escuela se goza de mayor libertad. Aunque esté prohibido llevar pelotas y jugar futbol, los chicos se las ingenian para echarse una "cascarita" con un envase del yogurt o bebida refrescante que alguien bebió rápidamente para no quitarle tiempo al juego.

El recreo es también el tiempo para socializar y recargarse de energía

Los alumnos de primaria salen al patio con sus loncheras. ¿Qué llevan dentro esas cajas metálicas o de materiales plásticos?

Las posibilidades son múltiples y el contenido depende del poder adquisitivo de la familia, la idea que se tiene de un refrigerio, colación o lunch saludable para la edad y actividad de los niños, del tiempo para prepararlo y del gusto de los chicos.

Durante los 200 días de clases, de acuerdo con el calendario escolar mexicano, los niños se pueden enfrentar a la monotonía del mismo lunch todos los días o a sorpresas que a veces no resultan muy agradables. Tortas y sándwiches encabezan la lista de los refrigerios más comunes.

Alimentos industrializados, como galletas, pastelitos y frituras saladas, así como alguna bebida láctea o refrescante resultan muy prácticos para muchos padres de familia, aunque el riesgo de aumento de peso, por las cantidades de azúcar y grasa deben tenerse en cuenta, además, los precios de estos alimentos (chatarra) son muy altos en comparación con los beneficios que aportan.

Generalmente los consejos para enviar un lunch saludable resultan vagos o tienen la marca de la empresa que produce y publicita alimentos para llevar en la lonchera como cajas de cereal, paquetes de galletas, barras energéticas y bebidas enriquecidas con vitaminas y minerales.
Los tradicionales sándwiches y tortas, preparados con carnes frías (jamón o pechuga de pavo, por ejemplo) o embutidos (salchicha) y quesos, así como los rollitos de jamón y cubitos de queso, si se quiere evitar el pan, funcionan muy bien para casi todos los niños.

El lunch debe ser sabroso y fácil de consumir
 
Es importante tener presente que aunque una buena torta resulta un alimento completo, no es indispensable que para el refrigerio diario se tengan que incluir alimentos que generalmente resultan muy caros, como el jamón y otras carnes frías de buena calidad y los quesos. Si se va a invertir en productos cárnicos, quizá convendría más hacerlo para preparar platillos que se consumirán en casa. De hecho, los chicos deber ir a la escuela después de desayunar y regresar a casa a comer una comida completa, sabrosa, equilibrada y nutritiva. Por otro lado, dicen que "nadie sabe para quién trabaja" y esto resulta muy frustrante cuando se descubre que el hijo "negocia" con sus compañeros trueques de deliciosas tortas por alguna golosina prohibida en la cuidada dieta del pequeño (chamoy, charritos o Miguelitos).

Una opción muy práctica es incluir frutas enteras y de textura firme como manzanas, peras, naranjas, mandarinas, ciruelas, uvas y otras que se comen con cáscara o resultan fáciles de pelar, pues además de consumirse fácilmente resultan muy agradables, energéticas y refrescantes. Lo mismo ocurre con la zanahoria rallada o en palitos, así como la jícama y el pepino, que pueden ir aderezados con limón y, si al chico le gusta y está acostumbrado, con un poco de chile piquín.
Por fortuna ahora el agua natural es muy bien aceptada entre los niños y jóvenes. Llevar una cantimplora o botella de agua desde la casa resulta más barato que comprar la botellita en la tienda de la escuela. Los refrescos y bebidas refrescantes con alto contenido de azúcar, además de resultar caras y engordadoras no quitan la sed.

Alimentos que no deberían incluirse para el lunch escolar
 
A partir de pláticas con amigas y con algunos chicos, propongo unos cuantos alimentos que nunca debería aparecer en la lonchera de los niños y menos en la de los adolescentes de secundaria.

Brócoli y verduras cocidas
La lonchera refleja en gran medida los hábitos alimentarios de la familia, sin embargo, por más que los chicos estén acostumbrados y aun disfruten comer verduras como brócoli y cebolla, es un error enviarle un recipiente repleto de estos vegetales, por más que vayan acompañado del aderezo que más les guste, debido a que en el momento de abrirlo, los aromas propios del brócoli se dispersarán más allá del sitio en el que se deguste, o en su caso, se sufra el lunch. El mote de apestoso no se hará esperar.

Plátano

Entre la fruta más común y fácil de consumir está el plátano. Sin embargo, dentro de una lonchera se convierte en algo menos que un desastre. Incluso en loncheras metálicas, en donde cada alimento tiene su lugar y se conserva en buen estado, en unas horas el plátano pasa del punto de maduración al de poco apetecible y es muy probable que termine en el bote de basura orgánica.

Quesadillas, tacos y tamales y tortas de guisados caldosos

En general, todos los platillos que deban comerse calientes deben evitarse en la lonchera, puesto que la textura y el sabor sufrirán modificaciones. No hay que enviarles a los niños tortas de guisados caldosos, por ejemplo, de albóndigas, pues la humedad va a hacer de las suyas y el resultado será un amasijo terrible que terminará en la basura.

Torta de huevo o huevos cocidos

Una amiga me cuenta que es incapaz de comer comidas frías (sushi, ensaladas que incluyan pasta, por ejemplo), debido a que todos los días, cuando cursaba sexto año, aparecía en su lonchera una monótona, grasienta y, según recuerda, apestosa torta de huevo (preparada en un bolillo con un poco de mayonesa, una tortilla de huevo y aguacate).  Lo curioso es que nunca hizo trueque con las compañeras, mucho menos se atrevió a botarla en el basurero, ni se rebeló en contra de tan monótono lunch, que se comía diariamente como si se tratara de una condena. Algunos de los chicos consultados comentaron que es mil veces preferible una torta de huevo a un huevo cocido. Aquí también cabría considerar la ensalada de atún para acompañarse con galletas, aunque lo coman bien en casa, a la hora del recreo puede resultar desagradable.

Chiclosos y otras golosinas pegajosas

En general hay que evitar alimentos que sabemos se van a quedar pegados en los dientes durante un buen rato.

No poner en la lonchera nada que sea muy diferente a lo que llevan los otros niños

Una regla que habría que seguir es no enviar alimentos que se salgan mucho de los hábitos alimentarios de la mayoría. Los niños socializan o al menos eso deberían hacer durante el recreo, de manera que no sería justo que debido a situaciones que no dependen mucho de ellos terminen segregados por "raros" o acosados por llevar manjares preparados con cariño en un ambiente en donde priva lo industrializado.
 
 

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