domingo, 13 de marzo de 2011

Consumo de sal en la comida diaria, incluida la "sal invisible"



 

 Los hombres tienen, en promedio, presión más alta que las mujeres y sufren más enfermedades cardiovasculares que las mujeres.
Ante esta situación, este año la Semana de concientización ante la sal (21 al 28 de marzo) está dedicada a los hombres.

Ahora que preparaba un artículo para Suite 101 sobre la sal, como ingrediente básico en la cocina, me topé con que del 21 al 28 de marzo una organización llamada World Action on Salt and Health (WASH) desarrollará en países desarrollados como el Reino Unido y Australia la "Semana de concientización ante la sal, 2011". Aunque México aparece como uno de los 81 países que participan en esta Acción Global sobre la Sal y la Salud, parece que no hay actividades programadas.

Crear conciencia sobre la cantidad de sal que consumimos resulta de gran importancia, sobre todo porque mucha de la que ingerimos ni siquiera sabemos que está presente en los alimentos cotidianos, como los cereales industrializados y los alimentos procesados. Esta "sal invisible" es probablemente la que da más dolores de cabeza, literalmente, y probablemente sea la responsable de la presión arterial alta, en personas que supuestamente cuidan mucho su dieta, pero incluyen, incluso por prescripción médica o recomendación de un nutriólogo, cereales industrializados ricos en fibra, cuyo contenido de sodio es verdaderamente alarmante, sobre todo porque se suma a la sal contenida en los demás alimentos, incluida el agua.


En un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se establece que los problemas de salud asociados con la sal no radican en la sal en sí, incluso se subraya que la sal es una sustancia necesaria para el óptimo funcionamiento del organismo, el problema está en que la cantidad indispensable no debe sobrepasar las recomendaciones diarias, a riesgo de aumento de la presión arterial, de accidentes cerebro-vasculares y otros padecimientos cardiacos.

Al consultar las Tablas de uso práctico del Valor Nutritivo de los alimentos de mayor consumo en México (segunda edición revisada, 1992), publicadas por la desaparecida Comisión Nacional de Alimentación y el Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, para revisar la cantidad de sodio de algunos alimentos cotidianos, me llevé una enorme sorpresa al saber que cereales industrializados, como el arroz inflado "natural" contiene  7,341 miligramos de sodio, es decir, casi diez veces más  que el que tiene sabor a chocolate (765 miligramos) e incluso la aportación de calorías es poco menor en el producto chocolatoso (387 kcal) que en el "natural" (396 kcal). 

El año pasado, los titulares de las Secretarías de Educación Pública, de Salud y de Economía discutieron una iniciativa de ley para prohibir la venta de productos chatarra en las escuelas públicas, por su alto contenido calórico e impacto en la salud de los niños mexicanos. Del análisis del problema y propuestas de expertos surgió el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria. Estrategia contra el sobrepeso y la obesidad (ANSA). Todo parecía indicar que se evitaría que los niños tuvieran acceso, en los planteles educativos, a alimentos que, además de no ser tan recomendables desde el punto de vista de la nutrición, salen muy caros. Al final, todo quedó en un listado, que al 7 de marzo de 2011 contenía 1,466 productos registrados y enlistados en lo que se denomina "Lineamientos para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de educación básica".

Llama la atención que el contenido de sodio se reporte solamente en algunas bebidas, las primeras 28 y 12 denominadas "alimentos líquidos de soya", en los que fueron considerados, además, el contenido en mililitros, calorías por porción y edulcorantes no calóricos.

En la categoría de lácteos fermentados se reportan: calorías, grasas y azúcares; en tanto que en botanas, en donde entran productos dulces y salados, además del nombre y tamaño de la porción se consideran: calorías, grasas totales, ácidos grasos trans y grasas totales (porcentaje de calorías totales). Ni siquiera en las "bombas" de chamoy, en los Lucas y  en los "Miguelitos", cuyo contenido de sal en los sobres de 20 gramos debe ser muy alto, se reporta el sodio.

En fin, aunque de manera institucional no se le dé importancia a la sal evidente ni a la "invisible", que se consume a toneladas en el país, ni a una iniciativa que podría tener efectos positivos en la formación de conciencia ante el consumo de sal, esta Sobremesa ha puesto el tema sobre la mesa (valga la redundancia) por lo menos para que le pensemos un poquito antes de añadir más sal a los alimentos de la familia y los propios.


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