jueves, 6 de enero de 2011

Roscas de Reyes de panadería


Mi marido llegó anoche con una rosca de Reyes comprada en una de las cadenas de panaderías y  pastelerías más antiguas de México. La decepción fue enorme. Adornada con ate y unas cuantas frutas cristalizadas es claro que la panadería ha optado por una apariencia colorida a costa de la tradición. Las expectativas de sabor y textura se fueron por la borda. No se percibía el perfume de azahar en el pan y los higos, las naranjas y otras frutas cristalizadas no tenían el sabor y la consistencia firme de éstas. Contra lo que se acostumbra en otras roscas, en las que se hornean con uno o más niños dentro, en la caja venía empacado un niño de porcelana para introducirlo en ella, dejando un evidente hoyo en la base y rompiendo una parte de la emoción de descubrir al niño en medio del pan.

En estos tiempos con poco tiempo para hornear la propia versión de rosca o roscón de Reyes, quizá habría que buscar un poco más en las opciones comerciales, tal vez en alguna panadería de menor prestigio, en la que no sacrifiquen tanto la calidad.

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