martes, 25 de enero de 2011

La tortilla de maíz: tan buena como el pan. Artículo publicado en Suite 101

La tortilla de maíz: tan buena como el pan

25-ene-2011 María Eugenia Mendoza Arrubarrena
Tortilla de maíz de tortillería urbana - M. E.Mendoza
Tortilla de maíz de tortillería urbana - M. E.Mendoza
Entre los alimentos básicos y emblemáticos de la cocina tradicional mexicana destacan las tortillas por nutritivas, versátiles, deliciosas y económicas.
Entre los alimentos básicos y emblemáticos de la cocina tradicional destaca la tortilla de maíz, presente no solo en la dieta de la mayoría de los mexicanos sino en aspectos culturales y espirituales de nuestro pueblo, para el que la tortilla "es alimento, plato, cuchara, servilleta y estabilidad", como bien lo decía el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia.

La tortilla de maíz es nutritiva, versátil, deliciosa y está relativamente al alcance de todos los bolsillos, pese a las diferencias de precio en tortillerías y supermercados. No faltan, sin embargo, personas que siempre están a dieta, desconocen sus bondades o simplemente no han comparado los valores nutritivos de los alimentos con los que la han sustituido, y no dudan en hacer objeto de satanización a un alimento que es tan bueno como el pan.

martes, 18 de enero de 2011

Pizza casera y bollitos rellenos de queso

Pizza de queso tipo manchego, salchicha ahumada, pimiento verde y cebolla

Para un fin de semana en que no se quiere salir a comer a un restaurante, ni comprar comida preparada pero tampoco se desea pasar mucho tiempo en la cocina, nada como preparar una pizza. Lo ideal es que varios miembros de la familia echen una mano (picando los ingredientes, amasando, rallando el queso o preparando la salsa), para que realmente se cumpla la condición de comida rápida, deliciosa y al gusto de todos.

El domingo experimenté con una masa que me quedó buenísima, ligera, de muy buen sabor y suave.

Como días antes tenía la intención de probar la receta del Roscón de Reyes, que me traje de la página wevos fritos, tenía en la despensa levadura (en polvo). De manera que me inspiré y preparé mi versión de "masa madre", para después incorporarla a los ingredientes de la masa de pizza.

Ojalá a los amigos de la Sobremesa se les antoje y experimenten, estoy segura de que no se van a arrepentir.

Ingredientes para la "masa madre"

1/4 de taza de leche tibia
2 sobres de levadura, de 11 g cada uno (En casa tenía de la marca Tradi-Pan)
1 cucharadita de azúcar
100 g de harina

Preparación
Disolver la levadura en la leche tibia, a la que se le agregó el azúcar, incorporar el harina y formar una bola (tal vez sea necesario agregar un poco más de harina) que se deja leudar por diez o quince minutos, en un recipiente cubierto con una servilleta limpia.

Ingredientes para la masa para pizza

1 kg de harina
1/4 de taza de aceite de oliva
1 cucharada de sal
4 tazas de agua tibia
Pimienta, ajo y cebolla en polvo, al gusto

Preparación

Formar una corona con la harina en la mesa de amasar y agregar en el centro el aceite, la sal, los sazonadores y la "masa madre"; comenzar a mezclar, agregando el agua poco a poco, hasta que la masa se desprenda de las manos, debe quedar elástica. Formar una bola y dejarla reposar unos quince minutos. No va a aumentar mucho el tamaño, pero estará lista para armar la pizza.

Dividir en cuatro partes la masa, extender con ayuda de un rodillo o simplemente a mano y colocar cada una sobre la charola en la que se vaya a hornear. Proceder a salsearla (salsa preparada con jitomate, cebolla, ajo, condimentada con sal y pimienta) y agregarle los ingredientes disponibles o los que se hayan elegido, como cebolla y pimiento fresco, aceitunas y palmitos, carnes frías y queso. Se hornea a 200 ºC por 15 minutos.

Bollitos rellenos de queso azul

Debido a que me sentía muy orgullosa de la masa, tomé una parte y la convertí en estos bollitos, a los que les pusimos queso azul en el centro, barnizamos con leche y espolvoreamos ajonjolí. En 15 minutos, a una temperatura de 180 ºC, quedaron listos para la foto. El lunes por la noche los recalentamos en el horno eléctrico y estaban suaves y deliciosos.

Fotografías: María Eugenia Mendoza

jueves, 13 de enero de 2011

La nueva cardiología. Redes, de TVE, por Eduard Punset



 

Redes - La nueva cardiología

Alimentación equilibrada y adecuada, ejercicio y una vida sin tabaco son tres factores que ayudan a la salud en general y la del corazón en particular.
Este programa, transmitido por TVE el 27 de junio de 2010, conducido por Eduard Punset, uno de los divulgadores de la ciencia más importantes del mundo, habla de los avances en cardiología y de la importancia de la prevención.

jueves, 6 de enero de 2011

Roscas de Reyes de panadería


Mi marido llegó anoche con una rosca de Reyes comprada en una de las cadenas de panaderías y  pastelerías más antiguas de México. La decepción fue enorme. Adornada con ate y unas cuantas frutas cristalizadas es claro que la panadería ha optado por una apariencia colorida a costa de la tradición. Las expectativas de sabor y textura se fueron por la borda. No se percibía el perfume de azahar en el pan y los higos, las naranjas y otras frutas cristalizadas no tenían el sabor y la consistencia firme de éstas. Contra lo que se acostumbra en otras roscas, en las que se hornean con uno o más niños dentro, en la caja venía empacado un niño de porcelana para introducirlo en ella, dejando un evidente hoyo en la base y rompiendo una parte de la emoción de descubrir al niño en medio del pan.

En estos tiempos con poco tiempo para hornear la propia versión de rosca o roscón de Reyes, quizá habría que buscar un poco más en las opciones comerciales, tal vez en alguna panadería de menor prestigio, en la que no sacrifiquen tanto la calidad.

miércoles, 5 de enero de 2011

sábado, 1 de enero de 2011

La cara oculta de la sobremesa




Después de varias horas de compras y preparación la cena quedó lista, la cocina limpia y los anfitriones listos para recibir a los invitados. El gusto del encuentro se manifestó con algún aperitivo que se disfrutaba mientras la plática fluía. Los cinco anfitriones nos encargábamos de que no hubiera vasos ni copas vacíos, que la música fuera del agrado de todos y de los últimos detalles para iniciar la cena.
Por fin, cuando la ensalada estuvo emplatada pasamos a la mesa, alrededor de las once de la noche. Anoche la mayoría prefirió cenar antes del brindis de Año Nuevo, de manera que se trató de una cena de Nochevieja. Los platillos nos quedaron deliciosos: ensalada verde con queso, palmitos, aguacate y jamón serrano; crema de pimiento rojo; lingüini al peso, lomo en salsa de ciruela y tarta de fresas y zarzamoras.
Poco antes de iniciar las doce campanadas, cada quien tomó sus uvas con el firme propósito de acabar con las doce cuando la última campanada sonara. Por la prisa muchos olvidaron pedir un deseo, debido a la concentración que implica comer uvas al ritmo de las campanadas. Dimos por hecho que todos deseábamos cosas buenas para los demás y para nosotros mismos. Es delicioso todo este ritual de abrazos, besos, brindis y buenos deseos para iniciar una nueva cuenta, para vivir los primeros minutos del año.
La sobremesa se prolongó varias horas, en la que comimos el postre, bebimos un humeante y aromático café y un delicioso oporto.
Antes de pasar a la mesa mis hermanas ofrecieron ayudar a recoger mesa y cocina. No acepté su ayuda, pues a veces de rompe el encanto de una reunión cuando unos se van a la cocina a lavar trastos y otros se quedan cantando, tocando la guitarra o simplemente platicando.
Cuando cena, sobremesa y fiesta de Año Nuevo terminó la mesa lucía así:



La cocina, pese a que la habíamos dejado limpia antes de servir presentaba este aspecto:


Poco a poco, después de construir varias pirámides en el escurridor con vajilla, batería, utensilios y cubiertos, llegó el momento de vasos y copas:


Poco antes de encender la computadora y escribir esto, prácticamente todo había quedado listo para la próxima celebración.


Mi familia y amigos me desearon amor, salud y trabajo. Bueno, lo del trabajo ya comenzó a hacerse realidad, como pudieron observar en la secuencia que presenté.

Esa cara oculta de cada sobremesa, en la que ollas que deben ser talladas, trastos que deben ser fregados y cocinas que tienen que quedar limpias y ordenadas para el próximo tiempo de comida, aunque es escandalosamente visible, sólo la ven quienes no tienen más remedio que enfrentar una, dos o tres veces al día esa cita ineludible con el fregadero y varios artículos de limpieza.