miércoles, 19 de mayo de 2010

Anabel Sáiz Ripoll, especialista en literatura infantil y juvenil

En la cocina de casa, con un delantal muy lindo, lista para preparar Ajo arriero

En una sobremesa virtual, después de una cena ligera, he tenido el gusto de platicar con Anabel Sáiz Ripoll, quien vive en Tarragona, España. Hablamos bajito porque su hija Teresa, una hermosa pequeñita de apenas un año ocho meses duerme después de que Miguel Ángel, su papá, le contó uno de sus cuentos favoritos. Por el silencio en el cuarto de junto deducimos que él también cayó profundamente dormido. Entre sorbos de café y una que otra rosquilla, que en su familia llaman austeras y están deliciosas, preparadas con la sencilla receta de su madre, más que una plática esto se convierte en una entrevista, pues al atestiguar todas las actividades que realiza fuera y dentro de casa como investigadora, catedrática, conferenciante, escritora, articulista, especialista en literatura infantil y juvenil, autora de varios blogs, me pregunto cómo se organiza para hacer todo eso y más. Así que le pregunto, además de todo lo académico, laboral y maternal ¿cómo te las arreglas con la comida diaria?

Me las arreglo regular, tirando a mal, aunque últimamente comemos muy sencillo en casa y nos va bien para mantener la línea que se había curvado demasiado. Muchas veces ya dejo por la noche la comida a medias y eso me ayuda. Y con la niña tengo una batalla campal todos los días a la hora de las comidas, es terrible… si por ella fuera sólo comería “chicha” que es la carne y lucho para que tome la leche que le toca, la fruta, la verdura… En fin, creo que cada día me sale una cana nueva. Eso sí, tengo un marido muy agradecido, Miguel Ángel, que cocine lo que cocine, dice que es estupendo y, créeme, a veces no lo es tanto.

Tu actividad en la red es intensísima. Los estudios sobre autores de literatura infantil y juvenil publicados en Arena y Cal son magníficos, cada primer día de mes podemos descubrir la vida y obra de escritores, poetas, ilustradores maravillosos. Recientemente tu actividad se ha ido hasta la cocina. Hay un blog maravilloso en el que tienes mucho que ver, platícame ¿cómo nació De la literatura a les cuines de la Mediterrània?, que por cierto es toda una obra de arte.

Es un blog vistoso y ahora le ha salido un hijo, De la literatura juvenil a la cuina que recoge textos de literatura infantil y juvenil que tengan que ver con la cocina. Pues mira, la idea no es mía, es de una compañera de profesión, Beatriz Comella, quien montó un grupo de trabajo, dependiente del ICE de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. La idea es ofrecer materiales para que nuestros alumnos y alumnas tengan ideas para realizar sus trabajos académicos y para disfrutarlos también. Junto con Beatriz, están Isabel Castro, que es una de las mayores artífices del blog, Fina Masdéu, que nos corrige todo con paciencia infinita y yo misma, que aporto, básicamente, mi saber, poco o mucho en LIJ.

La comida es un ingrediente importante en la literatura, conocemos a los personajes por lo que comen, con quién comen y beben o incluso por la carencia de alimento. Imagino que así como tenemos platillos favoritos para diferentes ocasiones, climas y humores, habrá algunos pasajes en cuentos o novelas que para ti son los más deleitosos, platícame de algunos de ellos. ¿Y de la poesía? 

De la poesía… Pablo Neruda y sus “Odas elementales”. Son poemas estupendos, de verdad. Y en LIJ tenemos a Mª Rosa Serdio o a Aurelio González… y a muchos más.

En cuanto a textos en prosa, me encantó el capítulo de El Lindero, dedicado a "Roberta", es preciosa la relación que tiene con la cocina. Por cierto, el texto está íntegro en el blog del que acabamos de hablar.

Hoy he colgado uno sobre "El jarabe de rosas", perteneciente a El medallón perdido, de Ana Alcolea.

Hablando de carencias, por ejemplo, en "Palabras envenenadas", el último libro que he leído, de Maite Carranza, Premio Edebé este año, hay un pasaje estremecedor que nos cuenta, en primera persona, la protagonista, Bárbara Molina, que está secuestrada y sometida a abusos y que ha pasado hambre más de una vez en ese zulo que es su casa desde hace cuatro años. Es un fragmento que también colgaré en el blog.

Y… me gustó mucho, por supuesto, Como agua para chocolate o Tomates verdes fritosChocolat… y tantos otros.

¿Cuáles son los ingredientes que no pueden faltar en tu refrigerador y despensa?

Pues nada del otro mundo, la lechuga para la ensalada, patatas, huevos, atún, pollo, merluza, salvado de trigo (que es mejor que el pan rayado), harina de espelta (que no absorbe el aceite, es un descubrimiento estupendo), yogures, fruta… nada sofisticado, la verdad. ¡Ah! Y chocolate negro, negro, amargo, que un trocitín pequeño cada día cae.

¿Qué opinas de la comida rápida de grandes cadenas?

Como dice su nombre… es comida rápida. Entiendo que tenga éxito y para un día está bien, pero no por sistema. Pienso que se podría ofrecer otro tipo de comida, más variada, también rápida, si se quiere, pero con más base en la dieta mediterránea, no tanto frito y tanta grasa.

¿Acostumbras la sobremesa?

Pues no, la verdad, y es una pena, vamos siempre acelerados. Y desde que nació mi hija, que aún no tiene dos años, aprovechamos si hace la siesta para salir nosotros corriendo a hacerla también, que la siesta sí es un gran invento y no la comida basura.

Cuando tienes invitados en casa ¿acostumbras que cada quien lleve un plato o tú cocinas todo? ¿Hay un plato que te distinga como anfitriona?

Normalmente lo hago yo todo. Me quedan muy ricas las albóndigas a la jardinera… y hago unos muslos de pollo con salsa de manzana que creo que son también resultones.

¿Cocinas con tu mamá o a ella le gusta agasajarte como invitada y no permite que la ayudes?

Mi madre es una buena cocinera, pero buena de verdad. Los domingos vamos a comer a su casa y cocina ella todo, yo no hago nada. Prepara un pollo relleno que es tremendo y unos canelones y un brazo de Fabiola de chocolate… y qué sé yo. Mira, algún día se pasa por casa y le prepara a mi marido una tortilla de patata de esas impresionantes y a mí una de calabacín que también está buena.

¿En qué piensas cuando lavas los trastos (si es que tú los lavas) o cuando picas las verduras o pones la mesa, y no está rondando por ahí Teresa?


Anabel y Miguel Ángel

Tengo lavavajillas, pero no lo uso… porque vamos más ligeros lavando, aunque igual son manías mías. ¿En qué pienso? Muchas veces en que el tiempo se me viene encima y no llego, otras me enreda la perrilla que tenemos, Brisa, a ver si cae algo… y, por supuesto, pienso en la persona para la que cocino en ese momento. Hoy he hecho un arroz blanco salteado con champiñones, ajo y perejil que, pese a su sencillez, estaba muy rico. A veces, cuando puede, Miguel Ángel, mi marido, cocina conmigo. A él le gusta mucho y le encanta ponerse el delantal y que me lo ponga yo.

Anabel, hay muchos temas de los que podríamos platicar, pero hay que concluir esta sobremesa, ¿qué tal si compartes un fragmento de uno de tus libros, en donde haya un pasaje relacionado con la comida?

En mi novela Como un girasol, publicada por la Diputación de Cuenca en 2008 y que es mi último (más reciente, aclaro) libro, dedico todo un capítulo al “Ajo arriero” en homenaje, como sabes, a mi abuela paterna.

Capítulo VII. AJO ARRIERO
“Raúl volvió solo a casa de los abuelos. Era ya la hora de la siesta, pero Martina andaba por la cocina haciendo no sé qué.
-¡Vaya sobremesa, hijo!
-Lo hemos pasado muy bien.
-Me alegra oírlo. Andrés es muy serio, pero cuando empieza a hablar no hay quien lo pare... ¿Subes a la habitación?
-Sí, estaré un rato tranquilo.
-Con este calor es lo mejor. No hay quién pare...
-Donde vivimos nosotros es peor...
-¡Vaya! Hijo, ya ves algo bueno en el pueblo –ironizó la abuela. Raúl enrojeció levemente.
-¡No seas mala!
-Anda, ve, que yo te llamo cuando esté lista la cena...



 

4 comentarios:

María García Esperón dijo...

Qué refrescante, deliciosa y llena de aromas entrañables ha sido esta sobremesa. Aparentemente son pàginas digitales, pero no... ¡son pàgias de oro! Fellicidades, Anabel y Maru, por tanta creatividad compartida.

María Eugenia dijo...

Querida María:
Ojalá algún día tengamos oportunidad de una sobremesa real aquí o allá con nuestra amiga Anabel, quien es una persona extraordinaria, siempre atenta y dispuesta a apoyar el trabajo en la LIJ y en otros ámbitos.
Te mando un dulce abrazo.

Estonetes dijo...

Un post muy completo e interesante! besos

María Eugenia dijo...

Muchas gracias por tus palabras, ojalá compartamos más sobremesas.
Va un abrazo.