lunes, 12 de abril de 2010

Comida chatarra: medidas propuestas para enfrentar el sobrepeso en México. La lucha de Jamie Oliver

 
Refrescos: importante fuente de energía para los consumidores
Diversas voces, autorizadas o no, bienintencionadas u oportunistas claman por que se prohíba la venta, en las tienditas de las escuelas  públicas del país (cooperativas escolares), de una diversidad de productos industrializados como botanas, pastelillos, refrescos y todo tipo de golosinas (en sus muy variadas presentaciones, desde una paleta de caramelo hasta, digamos, chocolates importados, pasando por chamoys y todo tipo de polvitos saborizados), debido a que el problema de sobrepeso y obesidad alcanza niveles importantes en la población escolar mexicana.

En virtud de que la convivencia cotidiana y durante las celebraciones de cualquier tipo los premios y castigos (sobre todo a los niños) han estado, al parecer desde siempre, íntimamente relacionados con la comida, llama la atención que se busque combatir un problema de origen multifactorial (como es la obesidad) mediante medidas que aparentemente son brillantes pero que no van a pasar de echar chispas y centellas contra este tipo de alimentos (muchos de ellos producidos por enormes  y hasta respetables transnacionales), mientras el problema seguirá creciendo,  porque aun en el remoto caso de que en todas las escuelas del país se aplicara dicha prohibición esto no querrá decir que los niños dejarán de consumir alimentos chatarra y que automáticamente recibirán una alimentación equilibrada, variada, sabrosa y de acuerdo con sus necesidades y actividades físicas e intelectuales. Por otro lado, al salir del plantel los niños, maestros y padres de familia seguirán encontrando una rica oferta de estos productos en las tiendas cercanas, supermercados, tianguis e incluso ahí mismo, afuerita de los planteles educativos. ¿Caerán en la tentación o la prohibición actuará como el antídoto al antojo e incluso a la adicción que algunas personas han desarrollado por este tipo de productos?
Galletas y barritas "energéticas"
Prohibir la venta de estos alimentos en las escuelas; incluir leyendas e íconos de advertencia sobre los riesgos a la salud en las envolturas y contenedores; incluir capítulos sobre nutrición en los libros de texto; realizar campañas educativas y tratar de limitar su publicidad en los medios de comunicación, entre otras, pueden resultar medidas adecuadas pero nunca serán suficientes si el desempleo sigue creciendo y el sueldo se encoge cada vez más; si la educación no responde a las necesidades y aspiraciones del país y de la gente; si se autoriza la producción, comercialización y publicidad de productos de dudoso valor nutrimental (por los altos contenidos de azúcar, sal, grasas, harinas refinadas y aditivos que los caracterizan) y no se ofrece orientación alimentaria que permita aprovechar al máximo los recursos económicos, alimentarios y culturales de la población.
Botanas para un antojo o para matar el gusanito del hambre
Escenarios posibles, que tal vez a algunos les parecerán ridículos pero que no puedo dejar de mencionar es que si se prohíbe la venta de estos productos en las escuelas podría darse el surgimiento de un mercado negro de papitas, galletas de animalitos, miguelitos o chocolatines en los salones de clase, así como que el niño sorprendido con estos productos  en su mochila sea exhibido y castigado como delincuente por transgredir la sana prohibición chatarrera.

Por otro lado, habría que considerar qué se espera de la inclusión, en las etiquetas, de advertencias sobre riesgos a la salud por el consumo de dichos alimentos ¿acaso a los fumadores los disuaden las leyendas que desde hace muchos años aparecen en toda una cara de las cajetillas de cigarros?

¿Cuáles alimentos, además de los que se pueden vender en las tienditas escolares entran en la categoría de chatarra, es decir, que según el diccionario sean de muy baja calidad? ¿Entrarán en la misma categoría los chicharrones con chile y limón que venden afuera de la escuela que las hamburguesas de las grandes cadenas con sus papas y refrescos gigantes? Una sopa instantánea, de las muchas que abundan en el mercado ¿entraría en esta categoría? Un tazón de corn flakes azucarados o enchocolatados (o con cualquier otro tipo de cereal en hojuelas, inflado, coloreado, fibroso o insípido) con leche, en el desayuno o en la cena ¿podría considerarse desayuno o cena completo y recomendable o chatarra?
Las sopas instantáneas sustituyen frecuentemente una comida
Emprender una guerra en contra de la comida chatarra significa declararle la guerra a grandes transnacionales (de los cereales, panes, galletas, refrescos, golosinas, cadenas de comida rápida, etc.) y de paso a pequeñas y medianas empresas productoras, en menor escala, de estos productos tan apreciados en las fiestas, como refrigerio a la hora del antojo e incluso como  opción de alimentación cuando el tiempo no alcanza ni para salir a comer. ¿Sería como ponerse "con Sansón a las patadas" o existe la esperanza de ganarla? ¿Y si  esas empresas dejan de invertir en el país? ¿Y si cierran las fábricas y eso aumenta el desempleo?

Hay muchos intereses en este asunto y lamento ser mal pensada pero creo que entre ellos no están la salud, la economía y la cultura alimentaria de las familias.

Quizá, a nivel familiar, la medida más sensata y sencilla sea trabajar en la creación o refuerzo de hábitos alimentarios positivos, para ello considero que la compra es clave, de manera que  ir al mercado y seleccionar juntos los alimentos determinará la composición de los menús y evitará que lleguen a casa productos que no valen lo que cuestan y en cambio aportan cantidades excesivas de azúcar, sal y grasa. Por otro lado, variar los alimentos que se consumen, su preparación y presentación resultaría cada día más fácil si se aprovechan consejos y sugerencias divulgados en revistas, libros, programas de televisión y blogs especializados que ofrecen ideas maravillosas. Por último, sería más efectivo educar que prohibir y satanizar. Que esos productos se vendan en la escuela no quiere decir que los niños a fuerzas tengan que comprarlos. Si bajara la demanda de los denominados alimentos chatarra tal vez la industria alimentaria tendría que responder de manera más creativa con una oferta diferente.

Para cerrar esta larga sobremesa quiero comentar que entre los chefs de clase mundial que me encantan está Jamie Oliver, a quien es una delicia ver cocinar. En esta ocasión incluyo este video que muestra su faceta como todo un luchador por una buena alimentación.






7 comentarios:

María García Esperón dijo...

Interesantes planteamientos y muy realistas. Hay lugares en los que sí funciona la política sana. En la escuela de mi hijo, por ejemplo. Uno de los factores que inciden en esta observancia de la buena alimentación es la actitud de los maestros fundadores, que predican con el ejemplo... alimenticio

María García Esperón dijo...

Y muy bueno el refrán.
Efectivamente la fruta prohibida es... como decirlo de otro modo? Todo un anzuelo para aquellos que son traspasadores de límites por vocación!

María Eugenia dijo...

Queridísima María:
Tienes toda la razón, por medio del ejemplo se puede lograr prácticamente lo que sea. Esos debates son totalmente estériles si se quedan en discurso y no van al fondo del problema. Imagínate, ahora que el país vive sumergido en tantas guerras perdidas, ¿qué sucedería si se comenzara a perseguir al consumidor de papitas y gansitos?
Gracias por tus comentarios. Te mando un abrazo muy cariñoso.

Rigoberto dijo...

Desafortunadamente el prohibir la venta de productos "chatarra" dentro de las cooperativas o tiendas escolares, fue el resultado de una serie de órdenes de funcionarios de gobierno, que sin estar muy convencidos pero si obligados a tomar cartas en el asunto, decidieron lo que a la mano tenían,

María Eugenia dijo...

Hola Rigoberto:
La medida, como muchas otras relacionadas con este caso, no se está aplicando a nivel nacional, porque, tienes razón, a veces las decisiones se toman por no dejar. No hay una postura clara en torno al tema de la prevención del sobrepeso y la protección de los niños. Creo que la sociedad civil tiene un reto.
Recibe un afectuoso saludo y mi agradecimiento por tu comentario.

siempreconhistorias dijo...

Complejísimo tema que planteas, a mi juicio, muy acertadamente, María Eugenia. No creo que las prohibiciones sean solución para casi nada, menos tratándose de problemas que mueven tantos intereses y que están influidos por tantísimos factores. Ojalá se vaya priorizando la salud y el sentido común. Por lo pronto tus recomendaciones de desayuno son extraordinarias. Ojalá podamos ir cambiando las cosas, poco a poco, paso a paso.
Un beso,
Izaskun

María Eugenia dijo...

Querida Izaskun:
El tema está en debate en el Congreso, como un asunto más de tinte político, creo que lo de la prohibición les parece a algunos legisladores la gran solución.
Ojalá todos los niños desayunaran algo en casa antes de ir a la escuela, ojalá no permitiéramos que las grandes transnacionales nos impusieran mnodelos alimentarios ajenos a nuestras culturas, como si los nuestros fueran nocivos.
Por cierto ¿qué desayunan allá en tu tierra?
Agradezco tu comentario y te mando un cordial abrazo.